Tal vez, y solo tal vez, deberíamos replantearnos nuestras vidas, avergonzarnos de nosotros mismos, plantearnos que es lo que hacemos mal...
E intentar mejorarlo.
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viernes, 23 de diciembre de 2011
Somos románticos que no creen en el amor.
Los jóvenes de nuestra época flipamos con películas de la Nouvelle Vague, admiramos que nuestros abuelos hayan pasado toda una vida juntos sin estar con nadie más y se nos cae el moquillo cuando vemos el beso de Iker Casillas y Sara Carbonero. Pero en el momento de la verdad la locura por amor más grande que nos atrevemos a hacer, es enviar la ''solicitud de amistad'' .
SOMOS ROMÁNTICOS QUE NO CREEN EN EL AMOR.
Y como no creemos en él, no dejamos que pase.
SOMOS ROMÁNTICOS QUE NO CREEN EN EL AMOR.
Y como no creemos en él, no dejamos que pase.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Caminante
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado.
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado.
sábado, 10 de diciembre de 2011
¿Tocada y hundida? ¡Jamás! Ni que fuera el Titanic.
Las horas pasan. El tic-tac imparable de un reloj marcan el ritmo. Un tic-tac que nunca acaba. Un aire indeseable se respira y el cielo es más diferente que nunca. La vida está marcada, nos creemos libres y no somos más que meros esclavos. Del tiempo, de los medios, de las personas... Nos creemos independientes pero no somos felices si no estamos atados a alguien.
Nunca llegaremos a ser quienes somos realmente, ni quienes queremos llegar a ser. Somos presos de las ideas de los demás, de nuestro cuerpo, del amor... Ilusas aquellas personas que se crees libres, e ilusas también las que creen estar encerrados en una jaula de cristal, todos aquellos que piensan que les gustan sus ataduras. Pues nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro.
A pesar de todo, yo pienso que esto no es el de todo cierto. Cuando tus cadenas tienen una voz específica, un nombre especial o simplemente un tacto diferente...
Regla simple de tres: llorar en soledad es sencillo, reír complicado. Reír en compañía es sencillo, llorar... depende.
Tal vez no sea tan simple, pero me da igual. Necesitamos de personas a nuestro al rededor, lo cual nos hace presos ya de por sí.
¿Nuestro problema más grave? El conformismo. Todas aquellas personas que dicen: nuestro destino ya está escrito, el decide lo que va pasar, es un camino ya hecho... Es simplemente por que no tienen la fuerza o el coraje suficiente para levantarse y decir ''Es mi vida, yo decido. Y al que no le guste que no mire''.
¿Nuestro segundo problema? Pues el opuesto: todos aquellos que se creen que pueden con todo solos, que ''son los mejores''... Que error más grande, que solo no se llega a nada.
Una frase que todos hemos escuchado, visto y sentido alguna vez en nuestra corta o larga vida: HASTA EL INFINITO, Y MÁS ALLÁ.
Después de todo lo que he dicho, escrito más bien, se puede llegar a pensar que yo veo esto como imposible. Nada más lejos de la verdad. Claro que podemos llegar al infinito. A nuestro propio infinito. A ese infinito que todos nosotros guardamos dentro de nuestras mentes, cuerpo o almas. Lo que prefieras. Podemos llegar al infinito, y más allá. De mil maneras diferentes. Con una mirada, con un abrazo, con una caricia, con un beso, con una canción, un libro, una película, unos tocando la guitarra, otros pintando, otros escribiendo, otros jugando a tenis, otros jugando a fútbol, e incluso montando a caballo.
Nuestro propio infinito no es más que nuestra propia superación, el sonreír día tras día, la capacidad de ser feliz por encima de los problemas y no ahogarse en ellos. Y no hay nada más importante que esto.
El infinito es algo material o, por que no, sentimental o imaginario.
Pero lo más importante de todo, lo más bonito, el secreto, la llave, es que necesitas de gente a tu lado para poder llegar al infinito. Amigos, novios, padres, hermanos, primos, abuelos... Personas dispuestas a dejar su propio infinito para acompañarte al tuyo propio.
''Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien.'' (Luis Cernuda)
Nunca llegaremos a ser quienes somos realmente, ni quienes queremos llegar a ser. Somos presos de las ideas de los demás, de nuestro cuerpo, del amor... Ilusas aquellas personas que se crees libres, e ilusas también las que creen estar encerrados en una jaula de cristal, todos aquellos que piensan que les gustan sus ataduras. Pues nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro.
A pesar de todo, yo pienso que esto no es el de todo cierto. Cuando tus cadenas tienen una voz específica, un nombre especial o simplemente un tacto diferente...
Regla simple de tres: llorar en soledad es sencillo, reír complicado. Reír en compañía es sencillo, llorar... depende.
Tal vez no sea tan simple, pero me da igual. Necesitamos de personas a nuestro al rededor, lo cual nos hace presos ya de por sí.
¿Nuestro problema más grave? El conformismo. Todas aquellas personas que dicen: nuestro destino ya está escrito, el decide lo que va pasar, es un camino ya hecho... Es simplemente por que no tienen la fuerza o el coraje suficiente para levantarse y decir ''Es mi vida, yo decido. Y al que no le guste que no mire''.
¿Nuestro segundo problema? Pues el opuesto: todos aquellos que se creen que pueden con todo solos, que ''son los mejores''... Que error más grande, que solo no se llega a nada.
Una frase que todos hemos escuchado, visto y sentido alguna vez en nuestra corta o larga vida: HASTA EL INFINITO, Y MÁS ALLÁ.Después de todo lo que he dicho, escrito más bien, se puede llegar a pensar que yo veo esto como imposible. Nada más lejos de la verdad. Claro que podemos llegar al infinito. A nuestro propio infinito. A ese infinito que todos nosotros guardamos dentro de nuestras mentes, cuerpo o almas. Lo que prefieras. Podemos llegar al infinito, y más allá. De mil maneras diferentes. Con una mirada, con un abrazo, con una caricia, con un beso, con una canción, un libro, una película, unos tocando la guitarra, otros pintando, otros escribiendo, otros jugando a tenis, otros jugando a fútbol, e incluso montando a caballo.
Nuestro propio infinito no es más que nuestra propia superación, el sonreír día tras día, la capacidad de ser feliz por encima de los problemas y no ahogarse en ellos. Y no hay nada más importante que esto.
El infinito es algo material o, por que no, sentimental o imaginario.
Pero lo más importante de todo, lo más bonito, el secreto, la llave, es que necesitas de gente a tu lado para poder llegar al infinito. Amigos, novios, padres, hermanos, primos, abuelos... Personas dispuestas a dejar su propio infinito para acompañarte al tuyo propio.
jueves, 8 de diciembre de 2011
quiero mirar tus ojos del color de la coca-cola.
Me acuerdo de ti. Tengo un vago recuerdo de las horas muertas que pasa a tu lado. Hora tras hora, miradas, risas y cosas que nadie debería saber. Siempre te dije que los ojos no tenían que ser azules o verdes para ser bonitos. Siempre defendí que era la mirada. Y tu siempre me llevabas la contraria. Pero sigo pensando lo mismo, aunque tu seas más listo, más guapo o más bueno escribiendo poemas a pájaros, yo sé que tus ojos siempre me parecerán unos de los más bonitos que he visto y veré, estoy segura.
Se que escondes cosas, que te sientes traicionado, hice todo lo que pude, pero siempre has preferido fingir ser feliz, siempre has preferido desahogarte a través de música y letras sacadas del libro de inglés.
Como aquella vez, todos cantando canciones al son de una guitarra sentados encima de las mesas, rodeados de adornos de navidad. Siempre hemos sido muy apañados. Canciones en ingles.
Siempre he pensado que solo eres realmente feliz cuando tienes tu guitarra entre las manos y puedes disfrutar de tu música, ya sea encima de un escenario o simplemente en la cama de tu habitación.
Siempre serás muy tuyo, siempre fingirás ser más fuerte de lo que eres. Eres diferente. no raro, diferente. No te rindes nunca y no eres capaz de guardar rencor a nadie... aunque tienes motivos.
Eres increíble. No quiero guardarte en el cajón de los recuerdos. Así que, aparece pronto por favor.
Se que escondes cosas, que te sientes traicionado, hice todo lo que pude, pero siempre has preferido fingir ser feliz, siempre has preferido desahogarte a través de música y letras sacadas del libro de inglés.
Como aquella vez, todos cantando canciones al son de una guitarra sentados encima de las mesas, rodeados de adornos de navidad. Siempre hemos sido muy apañados. Canciones en ingles.
Siempre he pensado que solo eres realmente feliz cuando tienes tu guitarra entre las manos y puedes disfrutar de tu música, ya sea encima de un escenario o simplemente en la cama de tu habitación.
Siempre serás muy tuyo, siempre fingirás ser más fuerte de lo que eres. Eres diferente. no raro, diferente. No te rindes nunca y no eres capaz de guardar rencor a nadie... aunque tienes motivos.
Eres increíble. No quiero guardarte en el cajón de los recuerdos. Así que, aparece pronto por favor.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Cinderella. #Tuneandocuentos(I)
Cuenta la leyenda que hace generaciones existió una princesa, una bella princesa, llamada Cinderella. Con una larga cabellera color pajizo y unos profundos ojos castaños.
Vivía apresada en sí misma, encerrada en su interior. Dicen que no confiaba en nadie. Que lloraba cada noche y le tenía miedo a la felicidad. Hasta que lo vio a él. La primera vez que lo vio ella era una simple campesina, una más, un personaje secundario. No se atrevía a decir nada, por miedo a que se rieran de ella, a que le dijeran que una aldeana como ella jamás conseguiría estar a la altura de un príncipe.
A partir de entonces, en vez de llorar por las noches, comenzó a soñar. Soñaba con su voz, con sus manos recorriendo su cuerpo. Soñaba con sentir sus labios.
Día tras día, ella lo veía, de tan alto estandarte como siempre. Hasta que un día se cansó de no estar a su altura. Ese día lloró, gritó, rompió, pegó y pataleó, mas de nada le sirvió.
Cansada de ser quien era, decidió comenzar un juego, comenzó a fingir. Se paseaba por el castillo del que era sirvienta con un largo vestido azul, una tiara y unos brillantes zapatos de cristal. Pasaba por delante de su príncipe, una vez tras otra, pero él jamás se fijó en ella...
Cuenta la leyenda que el primer día de octubre, en una mañana fría, encontraron a una chica de largos cabellos pajizos... ahorcada. Con el rimel corrido de tanto llorar y los pies sangrientos: sus zapatos de cristal se habían roto. Dicen que parecía una princesa. Así que la enterraron como a tal.
Mas, el príncipe no acudió a su funeral. Estaba demasiado ocupado buscando a la sirviendo de profundos ojos castaños que tanto le había llamado la atención... ¿Como se llamaba?
Ah si, Cinderella...
¿Moraleja? Nunca, NUNCA, finjas ser algo que no eres. Por que no hay nada más triste que cansarte de ser tu misma.
Vivía apresada en sí misma, encerrada en su interior. Dicen que no confiaba en nadie. Que lloraba cada noche y le tenía miedo a la felicidad. Hasta que lo vio a él. La primera vez que lo vio ella era una simple campesina, una más, un personaje secundario. No se atrevía a decir nada, por miedo a que se rieran de ella, a que le dijeran que una aldeana como ella jamás conseguiría estar a la altura de un príncipe.
A partir de entonces, en vez de llorar por las noches, comenzó a soñar. Soñaba con su voz, con sus manos recorriendo su cuerpo. Soñaba con sentir sus labios.
Día tras día, ella lo veía, de tan alto estandarte como siempre. Hasta que un día se cansó de no estar a su altura. Ese día lloró, gritó, rompió, pegó y pataleó, mas de nada le sirvió.
Cansada de ser quien era, decidió comenzar un juego, comenzó a fingir. Se paseaba por el castillo del que era sirvienta con un largo vestido azul, una tiara y unos brillantes zapatos de cristal. Pasaba por delante de su príncipe, una vez tras otra, pero él jamás se fijó en ella...
Cuenta la leyenda que el primer día de octubre, en una mañana fría, encontraron a una chica de largos cabellos pajizos... ahorcada. Con el rimel corrido de tanto llorar y los pies sangrientos: sus zapatos de cristal se habían roto. Dicen que parecía una princesa. Así que la enterraron como a tal.
Mas, el príncipe no acudió a su funeral. Estaba demasiado ocupado buscando a la sirviendo de profundos ojos castaños que tanto le había llamado la atención... ¿Como se llamaba?
Ah si, Cinderella...
¿Moraleja? Nunca, NUNCA, finjas ser algo que no eres. Por que no hay nada más triste que cansarte de ser tu misma.
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